Estudios de Caso

Soluciones Para Gestionar el Agua

Caso 9: La Lucha de las Naciones Originarias Por el Agua: Los Casos de los Pueblos Black Mesa y St´at´Imc

Introducción

Las culturas originarias/aborígenes del mundo enfrentan múltiples desafíos en su lucha para poner en práctica sus propios planes de gestión del agua. A menudo se ponen en juego concepciones y sistemas de “desarrollo” contrarios entre sí, y los Estados colonizadores hacen caso omiso o anulan los derechos y la autonomía de las culturas indígenas.

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Dos ejemplos provenientes de la Isla Tortuga (o América del Norte para los colonizadores) ilustran fielmente las iniciativas de las naciones originarias para tomar el control de la gestión del agua a la luz de la explotación del agua en manos del estado o empresas privadas. Dentro del estado de California en Estados Unidos, las naciones originarias Navajo y Hopi han llevado a cabo una lucha para evitar que la empresa Peabody Energy Corporation siga abusando de sus recursos hídricos utilizándolos para la minería de carbón en Black Mesa, que es su territorio y hogar. El punto en cuestión son las extracciones insustentables de agua de los principales acuíferos que datan de la Era del Hielo, que llevó a cabo Peabody desde 1970 hasta el 2005 a razón de 3,3 millones de litros diarios. Además, malas decisiones de ingeniería tomadas por las autoridades estaduales llevaron a drenar y llevar agua contaminada con uranio de un acuífero a otro usado para el agua potable. A pesar que las extracciones fueron frenadas en 2005, la compañía ha intentado reiteradamente obtener un nuevo permiso para reanudar su actividad minera, y aunque la fundación Black Mesa Trust que representa los intereses de las naciones originarias y la sustentabilidad ecológica continúa su trabajo, la amenaza de retorno a la situación anterior al 2005 es permanente. Para quienes participan en la fundación, el derecho de las naciones originarias a gestionar su propia agua es una obligación sagrada de su pueblo y su cultura.

 Tanya LeeEntretanto, en el territorio St´at´imc dentro de la provincia canadiense de Columbia Británica, el consejo de jefes está trabajando para implementar un plan general de gestión del agua basado en la sustentabilidad ecológica. La vía principal para lograrlo ha sido declarar todo su territorio como “área cultural protegida”. Incorporando elementos de la ciencia occidental con las tradiciones y el conocimiento indígena, el pueblo St´at´imc intenta desarrollar un sistema integrado de protección del ecosistema que valore toda la diversidad de la vida y la tierra, considerando al oso pardo, los ungulados y los peces como “especies indicadoras” clave, con el objetivo de proteger las cuencas y cursos de agua vitales.

El gobierno de Columbia Británica, sin embargo, se ha negado repetidamente a negociar con el pueblo St´at´imc y honrar sus planes para la gestión de la tierra y el agua, debido al miedo de debilitar aún más el crecimiento de una cuestionada industria forestal. Actualmente no es necesario obtener autorización de la comunidad para construir (léase: explotar el agua y los bosques) en tierra aborigen.

Por eso, los intereses privados siguen apoderándose rápidamente de las licencias para el uso de la tierra y el agua, a menudo sin cumplir siquiera con la condición de llevar a cabo una evaluación de impacto ambiental provincial. Esta situación se asemeja bastante a los problemas que enfrentan las naciones originarias en Alberta que están oponiendo resistencia y cuestionando el crecimiento ilimitado de los proyectos para producir petróleo derivado de arenas bituminosas, que implican graves riesgos debido a la gran explotación del agua y las cuencas hidrográficas del norte de Alberta (una unidad de petróleo producido de esta manera requiere tres unidades de agua).

Preguntas

  • Dado el desequilibrio de poder, ¿cómo podría la solidaridad internacional y multisectorial reforzar la reivindicación de autogobierno y autodeterminación real de las comunidades indígenas?
  • ¿Deberíamos acaso preocuparnos de manera fundamental por otras formas de vida en las alternativas locales que planteamos para el agua?
  • Si es así, ¿de qué modo podemos incorporar esa preocupación?

Notas y Enlaces