Introducción
Con un Estado pos-soviético demacrado y tras la “terapia de shock” económica aplicada por Occidente, los servicios públicos en Ucrania andaban a los tumbos y la gente sufrió. En ese contexto, los agentes no estatales como el movimiento/ONG MAMA-86 entraron en escena para intervenir con firmeza en nombre de los ciudadanos más pobres y las instituciones sociales asediadas de Ucrania.
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MAMA-86 es una ONG dirigida por mujeres que ha llevado a cabo luchas tanto en contra de las soluciones para el agua basadas en la privatización y a favor de sistemas públicos de abastecimiento que tienen como meta el acceso universal. Esta organización surgió y se lanzó a la acción como respuesta a la dura realidad que se encontró tras la difícil transición pos-comunista: en 2005 se estimó que el 25% de la infraestructura de abastecimiento y distribución del agua había cumplido su vida útil, mientras que el 22% de los sistemas de abastecimiento se encontraban en “estado de emergencia” y 35% estaban desgastados y en malas condiciones.
Con mujeres ucranianas al frente de la cruzada sosteniendo que el agua potable era su preocupación central y el problema más urgente a resolver, MAMA-86 contribuyó a lanzar campañas así como iniciativas comunitarias y ciudadanas para fomentar el control comunitario con respecto a prioridades básicas tales como el análisis y limpieza de los pozos, investigar los niveles de contaminación de las fuentes de agua, e instalar sistemas de saneamiento y agua potable en instituciones esenciales como las escuelas y hospitales. También han promovido la utilización de contadores de agua como herramienta para generar conciencia sobre el uso y desperdicio de agua, y participaron en iniciativas educativas sobre las enfermedades transmitidas por el agua y sobre estrategias de conservación.
En un caso ejemplar y poderoso a nivel local, MAMA-86 les brindó asesoría legal y recursos a los residentes locales de Odessa que luchaban contra una medida antidemocrática de una jefe local que había autorizado cederle en “alquiler” una parte de la cuenca del río Kuchurgan a cinco empresarios. Esa decisión dio lugar a la instalación de represas ilegales que secaron el río, provocando muchísimo daño a los agricultores locales y los habitantes de la ciudad. Ese contrato se anuló con la ayuda de MAMA-86. La organización también contribuyó a la elaboración de marcos legales y políticos nacionales encaminados a garantizar equidad para todos en el acceso al agua. Además, a pesar de los intentos del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo de brindarle trato preferencial a la empresa transnacional del agua Suez, MAMA-86 contribuyó a liderar la oposición y eventualmente bloquear la oferta de esa empresa en la licitación para la privatización del sistema de abastecimiento de agua de Odessa.
Preguntas
- ¿Existe acaso el peligro de una “privatización sigilosa” si se celebra el papel y la participación de una ONG en la prestación de servicios de abastecimiento de agua?
- Muchos critican las ONG y las organizaciones de la sociedad civil destacando el hecho que no son democráticas, más allá de su membresía (o incluso internamente). ¿Necesitamos acaso normas de calidad e indicadores para evaluar el trabajo de dichas organizaciones que luchan en pos de la justicia en torno al agua?
Notas y Enlaces
- El capítulo “Ucrania: Mujeres contra la pobreza y la privatización” en Por un Modelo Público de Agua: Triunfos, Luchas y Sueños.
- El sitio web de MAMA-86's (English archive).
- Ver también el artículo reciente sobre su trabajo en la revista “Sanitation Now.”
