Introducción
Porto Alegre ha servido de inspiración para el mundo de muchas maneras, como taller para la democracia participativa y asimismo como hogar del primer Foro Social Mundial. Su empresa pública de abastecimiento de agua potable ofrece un ejemplo innovador y exitoso de gestión participativa, que a pesar de enfrentar el desafío de carecer de acceso adecuado a financiación más allá de su estructura de tarifas, continúa funcionando con buen desempeño.
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En Porto Alegre, Brasil, una de las empresas municipales de agua más famosas, duraderas y exitosas continúa prosperando y superando obstáculos. El Departamento Municipal de Agua y Alcantarillado (DMAE) descansa sobre un consejo deliberativo integral que le permite a los ciudadanos incidir y participar en el funcionamiento de su propio sistema público de abastecimiento de agua, inclusive mediante un proceso de “auditoría social” que implica el control y la participación ciudadana en la elaboración del presupuesto de obras asociadas al servicio. El sistema está dotado de un mecanismo de elaboración participativa del presupuesto, a través del cual se le consulta a 16 regiones, se vota y se recogen los aportes en términos de áreas donde es necesario hacer mejoras o ampliar los servicios. Estas ideas se estudian para verificar su viabilidad antes de integrarse al presupuesto del año siguiente. También le subcontratan algunos servicios y procesos al sector privado.
Hélio Maltz destaca que, antes de 1989, el DMAE prestaba servicios principalmente en el centro y las zonas de mayor poder adquisitivo de la ciudad, pero con el advenimiento de estructuras de gobierno y elaboración del presupuesto mucho más participativas, se han logrado grandes mejoras y ampliaciones del servicio. Mientras que el crecimiento demográfico de la ciudad entre 1994 y 2004 fue del 8,5%, el DMAE supervisó una expansión de las conexiones de agua domiciliaria que registró un índice de 23 % durante ese período, además de un aumento del 40% en la cantidad de hogares conectados al servicio de saneamiento. Las enfermedades transmitidas por el agua han disminuido sustancialmente en la ciudad como resultado, haciendo de Porto Alegre una ciudad resistente a las epidemias nacionales de cólera recientes.
Aunque el 99% de los ciudadanos recibe agua potable, el sistema de alcantarillado y saneamiento requiere grandes inversiones. El servicio existente de aguas residuales cubre solo el 27% del volumen total. Es claro que el acceso a financiación de largo plazo es crucial para complementar la autosuficiencia financiera del servicio en sí (la ONG británica World Development Movement sostiene que a pesar de la cifra increíble de 27 millones de dólares que invirtió la DMAE para mantenimiento y ampliación, sería necesario invertir unos 200 millones más para llevar a cabo una ampliación franca y adecuada del saneamiento y alcantarillado). Maltz concluye que a pesar de la presión exitosa del Banco Interamericano de Desarrollo que condujo a la privatización de las empresas públicas de abastecimiento de agua potable en otras ciudades brasileñas, la persistencia del DMAE consiguió frenar esa tendencia. El DMAE ofició como eje y soporte para la resistencia y el desarrollo de alternativas cuando en 2000 se quiso aprobar una ley para reforzar la privatización del agua.
Uno de los instrumentos poderosos con que cuenta el DMAE es los “subsidios cruzados” en las tarifas del agua. Los ciudadanos de bajos ingresos tienen derecho a diez metros cúbicos de agua por mes, pero sólo pagan cuatro, y las tarifas aumentan considerablemente para aquellos que usan entre 20 y 1000 metros cúbicos por mes. Esta “tarifa social” se traduce en un sistema donde los más ricos ayudan a subsidiar la reinversión del dinero de las tarifas en mejoras para el sistema mismo: el 70 por ciento de dichas mejoras son financiadas a través de las tarifas de servicio. El DMAE también ha trabajado para ampliar las oportunidades educativas de sus empleados.
Pregunats
- ¿Cómo se puede fortalecer la democracia y la gestión participativa en las empresas públicas de abastecimiento de agua tanto en el Norte como en el Sur?
- ¿Deberían las empresas públicas de abastecimiento de agua “subcontratarle” acaso parte de sus servicios a empresas privadas?
- ¿Cómo pueden las empresas públicas invertir adecuadamente en infraestructura sin tener que recurrir a la privatización?
Notas y Enlaces
- Ver el capítulo de Maltz en ‘Por un modelo público de agua: triunfos, luchas y sueños’, titulado “El agua en Porto Alegre: un bien público y universal.”
- Además ver el capítulo sobre Brasil en Going Public: Southern solutions to the global water crisis, del World Development Movement.
